Mostrando entradas con la etiqueta imagen. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta imagen. Mostrar todas las entradas

miércoles, 13 de marzo de 2013

El icono, imagen teológica

Podemos decir que el icono original es Cristo, revelación y rostro de Dios, por el misterio de su encarnación. El Espíritu Santo es reconocido por la tradición oriental como el  "iconógrafo interior", aquel que interiormente graba en nosotros la imagen de Cristo y nos lleva hasta la santidad en cuanto perfecta conformación a Cristo, también se le llama "iconoplastés", plasmador de la imagen.
 
La Virgen Maria por su unión con Cristo es también imagen, epifanía de Dios, y por eso se la representa en los iconos, especialmente junto a Cristo su Hijo y participando de los misterios. En maría, solía decir el Patriarca Atenágoras, convergen la sabiduría y la belleza humana y divina.
 

domingo, 10 de marzo de 2013

El Icono hace presente a la persona que representa

Virgen de Vladimir

"Lo que el Evangelio proclama con la palabra, el icono lo anuncia con colores y lo hace presente", afirma un concilio oriental. Al representar a Cristo, a la Madre de Dios, a los ángeles o a los santos, el icono los hace misteriosamente presentes. Esto es lo que distingue a un icono de cualquier otra pintura. Evidentemente, la realidad de esta presencia no está ni en el trozo de madera, ni en los colores, sino en el parecido con el prototipo, con áquel que está representado en el icono, parecido que debe ser reconocido por la Iglesia antes de la bendición del icono.
 
Es muy significativo que cuando invitaron a Santa Bernardita a que escogiese entre varias imágenes de la Santísima Virgen la más parecida a la que habia visto en Lourdes, se fijase sin dudarlo en un icono bizantino de la Virgen pintado en el siglo XI.

lunes, 4 de marzo de 2013

Fundamento del icono: La Encarnación

En el Antiguo Testamento, Dios tenía prohibido caulquier intento de hacer una imagen suya. En los textos bíblicos se nos dice que, oían su palabra, pero nunca vieron una imagen suya.
Unicamente el arte decorativo, especialmente en formas geométricas, espresaba el sentido de lo infinito, coo vemos aún hoy entre judios y musulmanes. En el Antiguo Testamento solo estaba permitida la representación de ángeles (Ex. 25, 17-22). Sobre el arca de la alianza estaba labrada la imagen de los querubines, casi como un preanuncio de lo que había de venir.

El nacimiento en este mundo del Hijo de Dios significa el nacimiento del icono, pues Jesucristo no es sólo el Verbo de Dios, sino también su imagen: "Cristo es la imagen (eikon) del Dios invisible" /Col. 1,15). Juan Damasceno, en sus tres Tratados en defensa de los santos iconos estudió profundamente esta cuestión en la época de los iconoclastas, y defiende así la representación del Dios invisible: